La empresa tecnológica CRAMIK, especializada en el desarrollo de materiales cerámicos avanzados para aplicaciones industriales, ha sido seleccionada en el programa EIC Accelerator 2025 de la Comisión Europea y ha obtenido además el Sello STEP (Sovereignty Seal), una distinción que reconoce aquellas innovaciones consideradas estratégicas para reforzar la autonomía tecnológica de Europa.
El logro sitúa a la compañía valenciana entre un grupo muy reducido de empresas deep tech europeas que han superado uno de los procesos de evaluación más exigentes del ecosistema de innovación comunitario. El porcentaje de éxito en esta convocatoria es inferior al 5 % de las propuestas presentadas, mientras que el Sello STEP lo obtienen únicamente alrededor del 2 % de las empresas candidatas.
Para Alberto Santana, director comercial de CRAMIK, este reconocimiento supone un respaldo al potencial tecnológico desarrollado por la empresa desde sus primeras etapas. “Para nosotros es un reconocimiento muy importante, porque nos valida no solo en España sino también a nivel europeo el potencial tecnológico que estamos desarrollando”, sostiene. El directivo subraya además que el EIC Accelerator es uno de los programas más exigentes de la Comisión Europea para impulsar empresas basadas en tecnologías profundas, y recalca que la concesión del Sello STEP implica que la innovación de la compañía se considera estratégica para el futuro industrial europeo.
El Sello STEP de la Comisión Europea identifica innovaciones estratégicas para la soberanía tecnológica europea y solo lo obtiene alrededor del 2 % de las empresas candidatas
La selección en el programa europeo no solo supone un reconocimiento institucional, sino que también abre nuevas oportunidades de crecimiento para la empresa. El EIC Accelerator combina financiación con acompañamiento estratégico y acceso a redes de inversores, corporaciones industriales y actores clave del ecosistema deep tech europeo. Este apoyo permitirá a CRAMIK acelerar el desarrollo de su tecnología y ampliar sus capacidades productivas durante los próximos años.
El trabajo de CRAMIK se centra en uno de los grandes retos de la ingeniería de materiales: la fabricación de componentes cerámicos avanzados. Estos materiales presentan propiedades excepcionales —resistencia térmica, estabilidad química o durabilidad en condiciones extremas— pero tradicionalmente han sido difíciles de fabricar cuando se requieren geometrías complejas o producción industrial a gran escala.
Según Alberto Santana, el núcleo tecnológico de la empresa aborda precisamente este cuello de botella industrial. “Los materiales cerámicos avanzados ofrecen propiedades excepcionales, pero siempre han sido extremadamente difíciles y costosos de fabricar con geometrías complejas o a gran escala”, expone.
La compañía ha desarrollado una solución tecnológica basada en un nuevo sistema de binder químico universal —denominado CRAMIO— que permite fabricar componentes cerámicos avanzados con un enfoque diferente al de los procesos tradicionales. Este sistema facilita la producción de piezas complejas con mayor precisión, menos desperdicio de material y procesos más eficientes, lo que amplía notablemente las posibilidades de diseño y fabricación en aplicaciones industriales.
“Para nosotros es un reconocimiento muy importante, porque nos valida no solo en España sino también a nivel europeo el potencial tecnológico que estamos desarrollando”, Alberto Santana, director comercial de Cramik
“La tecnología CRAMIO permite producir piezas complejas con mayor precisión, menos desperdicio de material y procesos más eficientes”, apunta Santana, quien incide en que esta solución abre nuevas posibilidades tanto en impresión 3D como en procesos industriales de inyección de componentes cerámicos técnicos.
Las cerámicas avanzadas desempeñan un papel cada vez más relevante en sectores estratégicos como la energía, la movilidad, la industria aeroespacial o la electrónica de potencia, ámbitos donde se requieren materiales capaces de soportar condiciones térmicas y químicas extremas. “Existe un gran potencial en sectores como la energía, la movilidad o la electrónica de potencia, donde la industria necesita materiales capaces de soportar condiciones extremas y mejorar la eficiencia de los sistemas”, destaca el responsable de la compañía.
En la actualidad, CRAMIK se encuentra en una fase de transición entre la validación tecnológica y la industrialización de su tecnología. Tras demostrar la viabilidad del sistema, el siguiente paso consiste en escalar los procesos productivos para permitir una fabricación industrial con mayor capacidad y repetibilidad. “La tecnología ya ha sido demostrada y validada, y ahora el siguiente paso es escalar los procesos para permitir una producción industrial con mayor capacidad”, precisa Santana, quien subraya que el apoyo del EIC Accelerator resulta determinante en esta etapa del proyecto.
La tecnología desarrollada por Cramik busca resolver uno de los principales retos industriales de las cerámicas avanzadas: su fabricación eficiente y escalable con geometrías complejas
La trayectoria de CRAMIK está estrechamente vinculada al Parc Científic de la Universitat de València, donde la empresa desarrolló sus primeras etapas de investigación y validación tecnológica. En aquel entorno científico y empresarial, la compañía encontró las condiciones necesarias para transformar una innovación científica en un proyecto empresarial con proyección industrial.
“El Parc Científic supuso un punto de apoyo clave en las primeras etapas de CRAMIK”, recuerda Santana, quien valora especialmente el entorno científico y empresarial que ofrece el campus. “Nos permitió desarrollar la tecnología en un ecosistema donde conviven investigación científica, transferencia tecnológica y emprendimiento”.
Durante esos primeros años, el acceso a infraestructuras científicas y la interacción con investigadores y otras empresas tecnológicas del Parc facilitaron las iteraciones necesarias para definir la propuesta de valor de la empresa y desarrollar las primeras versiones de producto a escala de laboratorio. Ese contexto también favoreció la creación de una red de colaboración con otras startups y compañías tecnológicas. “El contacto con otras empresas tecnológicas generó un entorno muy propicio para el aprendizaje y la colaboración, y muchas de ellas siguen siendo hoy partners activos en el día a día de nuestra compañía”, añade Santana.
La empresa inició su trayectoria en el Parc Científic de la Universitat de València, donde pudo validar su tecnología y desarrollar las primeras versiones de producto en un entorno de investigación y emprendimiento
Hoy, ya instalada en el cercano polígono industrial Táctica de Paterna, la empresa continúa su proceso de crecimiento con el objetivo de consolidar su tecnología en el mercado internacional. Sus próximos pasos se centran en acelerar la industrialización de la tecnología, ampliar sus capacidades productivas y fortalecer las colaboraciones con socios industriales a escala global. “Queremos consolidar nuestra presencia en mercados internacionales y posicionar a CRAMIK como una firma tecnológica estratégica e innovadora”, recalca el CCO de la empresa.
De cara al futuro, la compañía aspira a contribuir al fortalecimiento de la industria tecnológica europea. “Nuestro objetivo es ayudar a que la industria europea pueda fabricar componentes cerámicos avanzados de forma más eficiente, sostenible y competitiva”, concluye Santana, convencido de que este tipo de tecnologías contribuirán a reforzar la capacidad industrial del continente.
Fuente: CRAMIK