La empresa yeshcube, incubada en IATecUV, la incubadora de alta tecnología en inteligencia artificial y tecnologías habilitadoras impulsada por la Fundació Parc Científic Universitat de València y la Universitat de València, desarrollará desde el Parc Científic UV parte de sus programas de investigación aplicada orientados a analizar el impacto de tecnologías basadas en inteligencia artificial, sonido y diseño de experiencias en contextos reales.
La compañía, con base en València, trabaja como hub independiente de investigación aplicada y transferencia tecnológica. Su actividad se centra en el desarrollo de sistemas que combinan inteligencia artificial, software, sonido y diseño de experiencias para trasladar conocimiento a productos y aplicaciones utilizables por personas, organizaciones y entornos profesionales.
Para yeshcube, la incorporación a IATecUV permite avanzar en una fase clave de sus proyectos: pasar del desarrollo propio al contraste externo, en un entorno donde la validación metodológica, la conexión con conocimiento especializado y la transferencia forman parte del ecosistema.
Mario Pérez, fundador y director ejecutivo de yeshcube, explica que la compañía desarrolla actualmente ocho programas de investigación aplicada, todos ellos de consulta pública en yeshcube.com. “Los que se trabajarán desde el Parc son principalmente cuatro: Care, sobre bienestar emocional y autorregulación en entornos laborales; Arena, sobre rendimiento humano en contextos de alta exigencia; ATLAS, dedicado a construir una biblioteca de audio terapéutico admitiendo solo contenido con evidencia GRADE moderada o superior; y Spark, sobre IA generativa que activa capacidades cognitivas en lugar de sustituirlas. En paralelo avanzan Resilience, Horizon, Niu y las líneas de infancia y familia”, señala.
La compañía trabajará desde el Parc cuatro programas principales: Care, Arena, ATLAS y Spark, centrados en autorregulación, rendimiento humano, audio terapéutico e IA generativa orientada a activar capacidades cognitivas
Para Pedro Carrasco, director del Parc Científic de la Universitat de València, la incorporación de yeshcube a IATecUV refleja el papel del Parc como espacio de encuentro entre investigación, innovación y empresa. “El Parc existe precisamente para facilitar que el conocimiento científico y tecnológico pueda contrastarse, desarrollarse y transferirse en contacto con empresas, grupos de investigación y talento universitario. La llegada de yeshcube a IATecUV refuerza esta visión, porque hablamos de una compañía que trabaja con inteligencia artificial aplicada y que entiende la innovación desde la experimentación, la evaluación y el impacto real”, señala.
La colaboración se enmarca en el programa de IATecUV, al que yeshcube se incorporó a principios de 2026. La incubadora ofrece a las empresas seleccionadas un entorno especializado para impulsar proyectos basados en inteligencia artificial y tecnologías habilitadoras, así como para favorecer su conexión con capacidades científicas, tecnológicas y empresariales del ecosistema universitario.
Según Mario Pérez, “lo que aporta IATecUV es el eslabón que a un hub independiente le cuesta más conseguir: pasar del desarrollo propio al contraste externo. Estar dentro de la incubadora sitúa esos programas en un ecosistema donde la validación, la metodología y el acceso a conocimiento especializado forman parte del entorno, no de una gestión puntual”.
Israel J. Juma, agente de innovación del PCUV, destaca también el encaje de yeshcube con esta incubadora. “El encaje con IATecUV es natural: hablamos de una empresa que trabaja con inteligencia artificial aplicada y que necesita un entorno donde contrastar su desarrollo con rigor”, afirma.
El Parc ofrece una comunidad profesional con alta carga cognitiva, un contexto especialmente útil para observar el uso real de soluciones destinadas a mejorar la descompresión durante la jornada laboral
El trabajo de yeshcube desde IATecUV se articulará en tres planos principales. El primero es el contraste en condiciones reales. El Parc reúne una comunidad profesional con alta carga cognitiva, un contexto especialmente relevante para el programa Care, centrado en bienestar emocional y autorregulación en entornos laborales.
El segundo plano es la validación metodológica. yeshcube trabaja con la Escala ERL, un sistema propio que clasifica cada desarrollo por su nivel de evidencia antes de transferirlo. El entorno universitario puede aportar interlocutores capaces de revisar esa metodología, tensionarla y elevarla. La compañía cuenta ya con precedentes en este ámbito, como el estudio sobre cabinas acústicas y regulación emocional desarrollado por la Universitat Politècnica de València.
El tercer plano es la medición de impacto. La empresa emplea instrumentos validados, como WHO-5, junto a analítica agregada y anonimizada. Contar con especialistas cerca permitirá mejorar tanto el diseño de los protocolos como la prudencia con la que se interpretan los resultados obtenidos.
“Investigar impacto significa entender qué ocurre cuando una tecnología sale del entorno de desarrollo y llega a las personas. Necesitamos estudiar realidades muy diferentes, con preguntas, indicadores y metodologías específicas. Trabajar desde el Parc nos permite acercar esas investigaciones a conocimiento científico especializado y reforzar cómo evaluamos el impacto antes de avanzar hacia nuevas aplicaciones”, explica Bea Alonso, responsable de impacto de yeshcube.
La evaluación del impacto se apoyará en la Escala ERL, desarrollada por la empresa, y en instrumentos validados como WHO-5, junto a analítica agregada y anonimizada
Entre los proyectos que yeshcube prevé desarrollar y contrastar en esta etapa figuran Somia Bloom y Kiwikidoo, dos iniciativas orientadas a necesidades distintas pero conectadas por una misma lógica: estudiar cómo la tecnología puede generar valor real cuando interactúa con personas y entornos concretos.
Somia Bloom responde, según la empresa, a una carencia concreta en los entornos de trabajo: la falta de recursos accesibles y de baja fricción para descomprimir durante la jornada. El sistema convierte una cabina acústica en un espacio de regulación emocional, sin pantallas y sin micrófonos en la cabina, con la voz capturada únicamente en el dispositivo del usuario.
Kiwikidoo, desarrollado dentro del programa UNICEF Lab, aborda la dificultad de abrir conversaciones sobre valores y decisiones en el entorno familiar. La propuesta plantea historias interactivas por voz en las que el niño o la niña elige, y esa elección genera diálogo.
Para yeshcube, este tipo de desarrollos requiere estudiar cómo se utilizan, qué respuesta generan, qué utilidad aportan y bajo qué condiciones pueden trasladarse a nuevos entornos. La evaluación se incorpora así como parte del propio desarrollo tecnológico y como herramienta para orientar decisiones posteriores de investigación y transferencia.
La evaluación del impacto se apoyará en la Escala ERL, desarrollada por la empresa, y en instrumentos validados como WHO-5, junto a analítica agregada y anonimizada
Desde IATecUV, yeshcube aspira a activar colaboraciones con institutos de investigación, especialmente en áreas como psicología, neurociencia y salud pública, para codiseñar protocolos y validar resultados. También contempla la colaboración con empresas del Parc Científic UV, tanto como entornos donde probar sus sistemas como interlocutores en políticas de bienestar laboral.
Otra de las líneas de conexión con el ecosistema universitario se articula a través de yeshcube Praxis 26/27, un programa educativo que incorpora a cada participante a un proyecto activo del hub y combina práctica, formación transversal, especialización por disciplina y mentoring. La convocatoria está abierta hasta el 27 de septiembre y el programa arrancará el 16 de noviembre.
Praxis se organiza en cinco itinerarios: Tecnología e IA, Investigación científica, Marketing y comunicación, Asistencia a dirección, y Desarrollo de negocio y ventas. El programa está diseñado para coordinarse con universidades y centros formativos, y la participación de cada estudiante requiere formalizarse mediante el convenio o instrumento académico correspondiente.
En este sentido, Mario Pérez señala que a yeshcube le gustaría establecer un convenio de colaboración con la Universitat de València que permita acoger prácticas dentro de este sistema.
Con su desarrollo desde IATecUV, yeshcube refuerza su conexión con el ecosistema del Parc Científic UV y avanza en una forma de innovación aplicada que combina desarrollo tecnológico, evaluación de impacto, colaboración científica y transferencia hacia contextos reales.