La Fundació Parc Científic de la Universitat de València (FPCUV) reunió el 26 de junio en el Parc Científic de la Universitat de València a representantes de la Universitat de València, institutos de investigación, empresas tecnológicas y agentes del ecosistema innovador en una jornada dirigida a dar a conocer la segunda convocatoria de IAtecUV, la incubadora de alta tecnología en inteligencia artificial y tecnologías habilitadoras digitales impulsada por la Universitat de València y la FPCUV.
El encuentro sirvió también para reforzar la red de entidades prescriptoras que contribuirán a identificar proyectos con potencial para incorporarse al programa, así como para reflexionar sobre el papel que debe desempeñar la universidad en un contexto en el que la inteligencia artificial está transformando la investigación, la formación, la actividad empresarial y los procesos de transferencia de conocimiento.
La sesión combinó la presentación técnica de la nueva convocatoria con una ponencia sobre el impacto de la IA en la universidad y la empresa, a cargo de Pleyad, y con la experiencia de empresas que ya están aplicando soluciones basadas en inteligencia artificial, como Regenera Tur-IA y Robinfy.
La apertura institucional corrió a cargo del gerente de la FPCUV, Fernando Zárraga, quien destacó que IATecUV nace como una herramienta para facilitar que el conocimiento generado en la Universitat de València encuentre vías reales de transferencia hacia la sociedad y el tejido productivo.
Durante su intervención, Zárraga explicó que el programa “no es solo un programa de incubación”, sino “una herramienta de la Universitat de València y de la Fundació Parc Científic para facilitar que las ideas basadas en inteligencia artificial y tecnologías habilitadoras puedan evolucionar hacia proyectos empresariales sólidos”.
El gerente de la FPCUV subrayó que la inteligencia artificial está modificando sectores tan diversos como la salud, la industria, la energía, la movilidad, el turismo, la educación, la gestión pública o los servicios avanzados, pero recordó que “para que esa transformación genere impacto real necesitamos algo más que la propia herramienta tecnológica”.
En este sentido, defendió que la creación de empresas innovadoras requiere equipos capaces de identificar problemas, validar soluciones, entender el mercado e incorporar criterios éticos y jurídicos para construir modelos sostenibles. “Queremos contribuir a que el talento que se genera en el entorno de la Universitat de València pueda encontrar vías efectivas de transferencia de ese conocimiento al mercado”, afirmó.
Zárraga incidió, además, en que el objetivo del programa es que los proyectos con potencial “no se queden solo en una buena idea”, sino que puedan convertirse en empresas, soluciones o servicios capaces de aportar valor a la sociedad y a la economía regional y nacional.
La presentación de la convocatoria corrió a cargo de Israel Juma, agente de innovación de IATecUV, quien repasó la evolución del programa desde su puesta en marcha y explicó los principales requisitos, plazos y servicios previstos para las nuevas empresas seleccionadas. Juma recordó que el Parc Científic UV cuenta actualmente con más de un centenar de empresas y con dos programas de incubación especializados: AgrotecUV, orientado al ámbito agrotecnológico, e IATecUV, centrado en inteligencia artificial y tecnologías habilitadoras digitales.
Según explicó, IATecUV selecciona un máximo de diez proyectos por convocatoria, con el objetivo de poder ofrecer un acompañamiento personalizado durante un año. “Creemos que es una cantidad oportuna para darles un acompañamiento personalizado desde la fecha en que entran en nuestro programa de incubación hasta la siguiente convocatoria”, señaló.
Entre los objetivos del programa, Juma destacó el aumento de la transferencia de conocimiento, la promoción de la conexión entre estudiantado, investigación y empresa, el impulso a la creación y consolidación de startups y spin-offs de la Universitat de València, la mejora de la competitividad empresarial y la dinamización de la innovación abierta.
El agente de innovación explicó que la primera convocatoria recibió 34 solicitudes y permitió seleccionar nueve iniciativas empresariales. Estas compañías participan actualmente en un itinerario que combina mentorización empresarial y científico-tecnológica, formación especializada, acceso a servicios científico-técnicos de la Universitat de València, conexión con grupos de investigación, networking con empresas tractoras y participación en eventos como el GenAI Summit o VDS.
La segunda convocatoria de IATecUV seleccionará hasta diez proyectos basados en inteligencia artificial o tecnologías habilitadoras digitales, que accederán a un itinerario de mentorización, formación, conexión con grupos de investigación, servicios científico-técnicos y una dotación de 4.500 euros
Juma también detalló que la nueva convocatoria estará dirigida a proyectos innovadores que desarrollen o apliquen inteligencia artificial o tecnologías habilitadoras digitales en productos o servicios. La empresa no tiene que estar necesariamente constituida en el momento de presentar la solicitud, aunque sí debe existir una proyección clara de constitución.
La segunda convocatoria de IATecUV está previsto que se abra a finales de julio y permanezca abierta hasta finales de septiembre u octubre, pendiente de la tramitación administrativa. Las empresas seleccionadas dispondrán de una dotación de 4.500 euros, de los cuales 2.000 euros se destinan a apoyo económico directo y 2.500 euros al uso de servicios de la Universitat de València o del Parc Científic UV, como laboratorios, servicios de supercomputación o consultoría con personal investigador.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la conferencia de Óscar David Sánchez, socio de Pleyad, consultora ubicada en el Parc Científic UV, quien propuso una reflexión sobre el verdadero impacto de la inteligencia artificial en las organizaciones y, especialmente, en la universidad.
Sánchez comparó la inteligencia artificial generativa con la máquina herramienta que transformó la producción industrial durante la revolución industrial. A partir de esta analogía, planteó una pregunta de fondo: “¿Estamos incorporando la inteligencia artificial como una herramienta más para acelerar el trabajo intelectual o estamos ante una reorganización de todo el sistema que produce esos resultados intelectuales?”.
A partir del estudio desarrollado por Pleyad junto a la FPCUV sobre la adopción de inteligencia artificial en empresas de la Comunitat Valenciana, Sánchez resumió tres aprendizajes principales. El primero, que adoptar o utilizar inteligencia artificial “no significa transformar la manera de trabajar de la organización”. El segundo, que el principal cuello de botella no es tecnológico, sino organizativo. Y el tercero, que la inteligencia artificial actúa como una “prueba de estrés” que hace visibles debilidades que ya existían en las organizaciones.
“La inteligencia artificial actúa como una prueba de estrés: hace visibles debilidades que ya existían en las organizaciones”
“El principal cuello de botella que se encuentran las empresas no es la disponibilidad de tecnología, sino la capacidad de absorción”, afirmó. En su opinión, muchas organizaciones empiezan usando la IA para hacer más rápido lo que ya hacían, pero el verdadero reto consiste en cambiar procesos, capacidades y modelos de trabajo. Su intervención trasladó este análisis al ámbito universitario, articulado en torno a las tres misiones fundamentales de la universidad: docencia, investigación y transferencia. En docencia, defendió que incorporar herramientas de IA no equivale por sí solo a transformar el aprendizaje. “Lo primero que deberíamos plantearnos es qué debe saber hacer un graduado sin inteligencia artificial, con inteligencia artificial y por encima de la inteligencia artificial”, señaló.
En investigación, advirtió de que la IA ya empieza a intervenir de forma directa en el proceso científico, no solo en tareas auxiliares como la redacción o el análisis bibliográfico, sino también en la formulación de hipótesis, el diseño experimental o la interpretación de resultados. Esta evolución, apuntó, obliga a revisar conceptos como la autoría intelectual, la originalidad, la trazabilidad de los resultados científicos y la responsabilidad última sobre los resultados.
“IATecUV puede contribuir a reducir la distancia entre universidad y empresa, conectando capacidades, retos, equipos y oportunidades de transferencia”
También abordó los retos de la transferencia de conocimiento, donde consideró que la inteligencia artificial puede ayudar a reducir la distancia entre las necesidades empresariales y las capacidades científico-técnicas de la universidad. En este punto, destacó que la IA puede contribuir a hacer visibles capacidades dispersas, conectar retos con conocimiento y facilitar la identificación de nuevas oportunidades de colaboración.
Como conclusión, Sánchez defendió que el desafío no consiste únicamente en disponer de herramientas de inteligencia artificial, sino en desarrollar una verdadera capacidad institucional para integrarlas. “La cuestión no es solo disponer de acceso a herramientas de inteligencia artificial, sino ser capaces de desarrollar la capacidad organizativa para integrar esa tecnología y transformar lo que hacemos”, afirmó. En este contexto, señaló que iniciativas como IATecUV pueden ofrecer una respuesta concreta al acercar talento a problemas reales, facilitar la validación de soluciones, conectar conocimiento científico con aplicación empresarial y tender puentes entre universidad y empresa.
“La universidad debe preguntarse qué debe saber hacer un graduado sin inteligencia artificial, con inteligencia artificial y por encima de la inteligencia artificial”
La jornada continuó con la experiencia de Regenera Tur-IA, empresa incubada en IATecUV, de la mano de Natalia Castro, cofundadora de la compañía, quien explicó cómo la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para impulsar un modelo de turismo más inteligente, regenerativo y orientado a la toma de decisiones basada en datos.
Castro explicó que Regenera Tur-IA nace de la evolución de una consultoría turística tradicional hacia una plataforma que combina turismo regenerativo, datos territoriales e inteligencia artificial para cocrear experiencias vinculadas al territorio. Según señaló, el sector turístico acumula grandes volúmenes de datos, pero todavía tiene dificultades para convertir esa información en decisiones útiles y en experiencias diferenciales. “La inteligencia artificial nos permite mover flujos, ordenar la información, detectar patrones y tendencias, generar informes y llegar a indicadores mucho más efectivos”, explicó. El objetivo, añadió, es favorecer una toma de decisiones más informada y medir si el impacto turístico generado es realmente positivo o si se queda en un discurso superficial de sostenibilidad.
“Con el turismo regenerativo buscamos que el impacto sea positivo y que, además, pueda medirse”
La empresa trabaja sobre tres componentes principales: consultoría especializada, emprendimiento científico y desarrollo tecnológico. Entre sus herramientas destaca un índice propio para medir la madurez regenerativa de los destinos turísticos, así como una plataforma capaz de integrar datos, recomendar experiencias validadas y alimentar un observatorio de impacto local. Castro subrayó que el turismo regenerativo busca ir más allá de la sostenibilidad entendida como conservación del estado actual de los destinos. “Con el turismo regenerativo buscamos que ese impacto sea positivo y que además pueda medirse”, apuntó.
Durante su intervención, explicó también algunos casos de aplicación, como experiencias desarrolladas en Benidorm, Buñol o en el restaurante El Xato, y destacó el valor de orientar la toma de decisiones no solo hacia el visitante, sino también hacia la comunidad local. “Las decisiones que toman las administraciones deben estar enfocadas más al residente que al turista; quien pasa los 365 días del año en el destino es el residente”, afirmó.
Respecto a su paso por IATecUV, Castro destacó que la incubadora ha aportado validación externa, conexión con grupos de investigación, acceso a talento y visibilidad. También valoró especialmente el acompañamiento recibido, la participación en jornadas y la posibilidad de entrenar la presentación del proyecto ante públicos diversos.
“Las decisiones sobre los destinos deben estar más enfocadas al residente que al turista: quien vive allí los 365 días del año es el residente”
“Gracias a la incubadora nos hemos acercado a grupos de investigación y a otro talento”, señaló. Además, reconoció que el bootcamp del programa les permitió identificar áreas de mejora dentro de la empresa: “A veces uno cree que se las sabe todas porque ya tiene una startup, pero en el bootcamp nos dimos cuenta de que nos faltaba un montón”.
Como mensaje final, defendió que la tecnología debe estar al servicio del impacto. “No queremos quedarnos con que la tecnología sea nuestra mejor herramienta, sino que nuestro impacto sea lo que quede”, afirmó. Para Castro, la inteligencia artificial puede ser “una palanca muy potente”, pero necesita pensamiento crítico, validación y capacidades humanas para generar verdadero valor.
“Gracias a IATecUV nos hemos acercado a grupos de investigación, talento y nuevas oportunidades de validación”
La jornada incluyó también la experiencia de Robinfy, empresa vinculada al ecosistema del Parc Científic UV, de la mano de Juan Albacar, quien compartió una visión práctica sobre cómo la inteligencia artificial puede transformar procesos empresariales concretos cuando se aplica a problemas reales.
Robinfy opera en el sector legal y está especializada en la gestión de reclamaciones, especialmente ante la administración. Su modelo se basa en captar clientes, tramitar reclamaciones y cobrar un porcentaje únicamente en caso de éxito. Según explicó Albacar, la compañía ha logrado escalar su actividad gracias a la incorporación progresiva de tecnología e inteligencia artificial en tareas administrativas y operativas. “El diferencial de Robinfy respecto a cualquier otro despacho de abogados es que tenemos más de 12.000 clientes y solamente un abogado, gracias a la implementación de la tecnología”, afirmó.
“El diferencial de Robinfy es que gestionamos más de 12.000 clientes con un solo abogado, gracias a la implementación de tecnología”
Albacar explicó que la empresa ha pasado por un proceso de aprendizaje marcado por pruebas, inversiones y errores, hasta identificar dónde la IA generaba realmente valor. En su caso, ese punto se encontró en la automatización de tareas administrativas repetitivas, como la gestión documental, la extracción de datos mediante OCR, la generación automática de hojas de encargo o la presentación de reclamaciones en plataformas de la administración. “Aplicando una automatización muy básica nos hemos ahorrado cientos de horas en trabajo administrativo”, señaló. En este ámbito, destacó especialmente el uso de agentes de inteligencia artificial y automatizaciones capaces de reproducir tareas que antes requerían intervención manual del equipo.
Uno de los ejemplos más relevantes expuestos fue la tramitación de reclamaciones ante la Seguridad Social. Según explicó, una tarea que antes podía requerir entre diez y quince minutos por expediente se ha reducido drásticamente gracias a la combinación de automatización, extracción de datos e inteligencia artificial. “Ahí sí vemos que la inteligencia artificial nos ha resuelto un problema real”, afirmó.
Albacar también compartió la experiencia de la compañía con herramientas conversacionales aplicadas a la captación comercial, especialmente para contactar con potenciales clientes justo después de que se registren. Aunque reconoció las dudas iniciales del equipo comercial ante estos sistemas, explicó que la empresa está observando mejoras en la conversión al reducir el tiempo de respuesta.
“Aplicando automatizaciones muy básicas nos hemos ahorrado cientos de horas de trabajo administrativo”
Durante su intervención, insistió en que el valor de la IA no reside necesariamente en desarrollar tecnología propia desde cero, sino en saber identificar necesidades concretas, seleccionar herramientas disponibles, integrarlas correctamente y convertirlas en soluciones útiles. “Lo disruptivo no es la tecnología; lo disruptivo es hacer entender e implementarla bien para que sea lo más eficiente posible”, resumió. La experiencia de Robinfy dio lugar, además, a la creación de Legaltech Software, una nueva línea empresarial orientada a paquetizar soluciones de automatización e inteligencia artificial para administraciones, cámaras de comercio y otras entidades que necesitan optimizar procesos documentales y de gestión.
Albacar concluyó su intervención destacando el papel del Parc Científic UV como entorno de apoyo al emprendimiento. “Si volviera a emprender de cero, estoy seguro de que volvería a aplicar al Parc Científic”, afirmó, subrayando la importancia del ecosistema, los espacios, la visibilidad y las oportunidades de conexión que ofrece el Parc a las empresas en crecimiento.
“Si volviera a emprender de cero, estoy seguro de que volvería a aplicar al Parc Científic”
La jornada concluyó con un espacio de encuentro entre las entidades asistentes para identificar oportunidades de colaboración y reforzar la red de prescriptores que contribuirán a detectar nuevas iniciativas empresariales de cara a la segunda convocatoria de IATecUV. Con este encuentro, la FPCUV y la Universitat de València consolidan una estrategia orientada a convertir la inteligencia artificial en un motor de transferencia de conocimiento, emprendimiento e innovación, fortaleciendo las conexiones entre investigación, empresa y sociedad.
La segunda convocatoria de IATecUV permitirá seleccionar hasta diez nuevos proyectos empresariales basados en inteligencia artificial o tecnologías habilitadoras digitales, que accederán a un itinerario personalizado de acompañamiento, mentorización, formación, conexión con grupos de investigación y apoyo económico.
IATecUV refuerza su papel como instrumento para acelerar el desarrollo de soluciones tecnológicas con impacto económico y social, facilitando que el talento, el conocimiento científico y las capacidades empresariales del entorno de la Universitat de València encuentren nuevas vías de crecimiento y transferencia hacia el tejido productivo.
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