Investigaciones recientes sobre la biología del extinto Otodus megalodon, el mayor tiburón depredador que ha existido, habían sugerido que las poblaciones mediterráneas alcanzaron tamaños sensiblemente menores que las de otras regiones del planeta, dando lugar incluso al término “enanismo mediterráneo”. Sin embargo, un nuevo estudio, liderado por el Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE), ubicado en el área científico académica del Parc Científic de la Universitat de València (PCUV), en colaboración con diversas instituciones españolas y portuguesas, aporta datos sólidos que refutan esta interpretación y demuestran que las poblaciones de los ejemplares mediterráneos no fueron más pequeños que los de otras áreas.
El trabajo, que ha arrojado nueva luz sobre la biología y el modo de vida del Otodus megalodon, se centra en el análisis del registro fósil de la Península Ibérica y desmonta la idea de que los ejemplares del Mediterráneo fueran, en general, más pequeños.
El Otodus megalodon vivió entre el Mioceno y el Plioceno y alcanzó longitudes superiores a los 15 metros. No obstante, gran parte del conocimiento sobre esta especie se ha basado tradicionalmente en fósiles procedentes de América. Esta visión parcial había dado lugar a hipótesis como el llamado “enanismo mediterráneo”, según el cual los megalodones de esta cuenca habrían tenido un menor tamaño corporal debido a condiciones ambientales particulares.
Para poner a prueba esta idea, el equipo investigador ha recopilado y analizado 335 dientes fósiles procedentes de museos y colecciones científicas de España y Portugal, lo que constituye el conjunto de datos más amplio reunido hasta ahora fuera del continente americano. A partir del tamaño de los dientes, los científicos han estimado la longitud corporal de los animales y han comparado poblaciones del Atlántico y del Mediterráneo.
Los resultados muestran que los ejemplares de megalodón del Atlántico y del Mediterráneo presentan tamaños muy similares, lo que descarta un enanismo mediterráneo generalizado. En cambio, los ejemplares procedentes de un yacimiento concreto del Mioceno medio, las canteras de Reverté (noreste de España), son claramente más pequeños.