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El IPL cartografía desde el espacio las zonas inundadas tras la dana Adam y detecta 67 km² con presencia de agua

Escrito por admin | 26/10/2026

Un análisis de la Unitat de Canvi Global de la Universitat de València, realizado con imágenes del satélite Sentinel-2, identifica las áreas afectadas principalmente en el entorno de la Albufera, los embalses y los cauces fluviales. El equipo advierte de que se trata de una estimación preliminar que incluye superficies inundadas antes del temporal.

Las imágenes captadas desde el espacio permiten reconstruir parte de la huella que dejó la dana Adam en el territorio valenciano el pasado 18 de octubre. Un equipo de la Unitat de Canvi Global (UCG), integrada en el Laboratorio de Procesado de Imágenes (LPI) , localizado en las instalaciones del Parc Científic de la Universitat de València (PCUV), ha elaborado una primera cartografía de las superficies cubiertas de agua tras el episodio de lluvias intensas. El análisis identifica aproximadamente 67 kilómetros cuadrados con presencia de agua, concentrados principalmente en el entorno de la Albufera, los embalses y los cauces fluviales.

El trabajo, dirigido por José Antonio Sobrino, catedrático de Física de la Tierra de la Universitat de València, con la participación del investigador Yves Julien, se ha desarrollado mediante técnicas de teledetección utilizadas para observar los cambios que experimenta el territorio. 

Para realizar el estudio, el equipo comparó imágenes captadas el 8 de septiembre y el 21 de octubre de 2026 por el instrumento multiespectral MSI de Sentinel-2, misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) integrada en el programa europeo de observación de la Tierra Copernicus.

El equipo del IPL ha identificado unos 67 km² con presencia de agua tras la dana Adam, principalmente alrededor de la Albufera, los embalses y los cauces fluviales, mediante imágenes del satélite Sentinel-2

Cartografía de las zonas con presencia de agua tras la dana Adam, elaborada mediante imágenes del satélite Sentinel-2 por la Unitat de Canvi Global de la Universitat de València.

La Albufera y los cauces fluviales, bajo la mirada del satélite

Las imágenes permiten identificar variaciones en la distribución del agua entre ambas fechas. Para ello, el personal investigador calculó el índice de diferencia normalizada del agua (NDWI), una herramienta que facilita distinguir las superficies con presencia de agua a partir de la información registrada por los sensores satelitales.

La comparación de los resultados permitió localizar áreas donde aumentó la señal asociada al agua después del temporal y elaborar un primer mapa de las zonas potencialmente afectadas. «La principal aportación del estudio es ofrecer una primera visión espacial de las zonas con presencia de agua tras el episodio. Las imágenes de satélite permiten analizar de forma conjunta una extensión amplia del territorio y localizar áreas que requieren una evaluación más detallada», explica Sobrino.

Esta perspectiva permite observar conjuntamente zonas que, mediante inspecciones sobre el terreno, tendrían que examinarse de manera individual, y ofrece información para orientar los trabajos posteriores de evaluación.

El personal investigador advierte de que unos 22 km² de arrozales ya estaban inundados antes del temporal, por lo que la superficie detectada no puede atribuirse íntegramente a la dana 

Una estimación preliminar que requiere contrastar los datos

Aunque la cartografía identifica unos 67 km² con presencia de agua, el equipo advierte de que esta superficie no puede atribuirse íntegramente a las inundaciones provocadas por la dana Adam.

De hecho, aproximadamente 22 km² de arrozales de la Albufera ya estaban inundados antes del 16 de octubre. Esta circunstancia debe tenerse en cuenta para diferenciar las superficies anegadas previamente de las afectadas por las precipitaciones extraordinarias.

Existe, además, otra limitación: las imágenes utilizadas para evaluar el episodio se captaron el 21 de octubre, tres días después de las lluvias más intensas, cuando parte del agua ya podía haberse retirado. Por tanto, el mapa tampoco representa necesariamente toda la extensión que llegó a inundarse durante el temporal.

La resolución de las imágenes y las condiciones de observación del satélite son otros factores que obligan a interpretar las cifras como una primera aproximación, pendiente de contrastar con información complementaria.

La cartografía satelital puede ayudar a las administraciones a identificar zonas que requieren inspecciones sobre el terreno y orientar la evaluación de las áreas afectadas

La teledetección, una herramienta para evaluar fenómenos extremos

Más allá de ofrecer una primera representación de las zonas afectadas, los resultados pueden contribuir a orientar las inspecciones de las administraciones y facilitar la evaluación posterior de los daños y de los cambios experimentados por el territorio.

La investigación forma parte de la actividad de la Unitat de Canvi Global de la Universitat de València, integrada en el IPL y dirigida por Sobrino. Desde 1996, el grupo estudia las variaciones medioambientales y biofísicas del planeta mediante técnicas de teledetección, procesamiento de imágenes y observación de la Tierra.

El análisis de la dana Adam muestra cómo los datos proporcionados por los satélites europeos pueden convertirse en información territorial de utilidad para comprender el alcance de los fenómenos meteorológicos extremos y apoyar la evaluación de sus consecuencias.

 

Fuente: Unitat de Canvi Global / Laboratorio de Procesado de Imágenes (IPL)