El campo valenciano, más tensionado por Europa: especialistas advierten del agravamiento de los problemas estructurales del sector del agravamiento de los problemas estructurales del sector

20/04/2026

La jornada Innotransfer del Parc Científic de la Universitat de València reúne a especialistas del ámbito científico, empresarial, cooperativo e institucional para analizar los retos estructurales del sector agroalimentario valenciano ante el nuevo escenario regulatorio y comercial europeo 

El nuevo contexto regulatorio y comercial de la Unión Europea está intensificando las debilidades estructurales de la agricultura valenciana en un escenario marcado por el aumento de costes, la presión competitiva global y las dificultades para trasladar la innovación al campo. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada Innotransfer   Agricultura y competitividad en el nuevo marco europeo. Regulación, mercado e innovación en la producción primaria, celebrada en el Parc Científic de la Universitat de València (PCUV).

El encuentro, que reunió a representantes del ámbito académico, investigador, empresarial, cooperativo y de la administración pública, permitió abordar desde una perspectiva crítica y propositiva cómo reforzar la competitividad del sistema agroalimentario valenciano en un momento decisivo para la agricultura europea, condicionado por la fragmentación del comercio internacional, los nuevos acuerdos preferenciales y unas crecientes exigencias ambientales y normativas.

Innotransfer es una iniciativa impulsada por la Red de Parques Científicos Valencianos, con el apoyo de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, que tiene como objetivo fomentar la cooperación entre el ámbito científico y el tejido empresarial. En el caso del Parc Científic de la Universitat de València, esta ha sido la duodécima jornada dedicada al sector agroalimentario, un ámbito estratégico en el que el programa promueve la identificación de retos y la transferencia de conocimiento entre investigación y empresa.

Un sector en transformación ante el contexto europeo

Durante la apertura institucional, Pedro Carrasco Sorlí, director del Parc Científic de la Universitat de València, destacó que Innotransfer se ha consolidado como “un espacio de colaboración entre ciencia, empresa y administración” y señaló que el trabajo previo con los agentes del sector permitió identificar tres demandas clave: “el sector demanda claridad”, “existe una necesidad muy clara de soluciones aplicables” y “la importancia de la colaboración”.

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José María Montiel Company, vicerrector de Innovación y Transferencia de la Universitat de València, subrayó que el sector agroalimentario se encuentra en un momento “crucial”, en el que confluyen desafíos estructurales y una oportunidad estratégica. “Tenemos una enorme oportunidad de liderar la transformación digital y sostenible que marca la agenda europea”, afirmó, insistiendo en la necesidad de “potenciar el ecosistema de innovación” para transformar los retos en oportunidades.

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Más regulación y un comercio internacional más fragmentado

El análisis del nuevo marco europeo corrió a cargo de Ernest Reig Martínez, catedrático emérito de Análisis Económico de la Universitat de València e investigador asociado del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), quien identificó dos grandes vectores de cambio: el aumento de las exigencias ambientales y la transición desde un sistema multilateral hacia un entorno comercial más fragmentado.

Reig defendió que “tanto la agricultura española como la agricultura europea han sido casos de éxito muy claros” y recordó que la Unión Europea ha pasado a ser exportadora neta en el ámbito agroalimentario. A su juicio, esta competitividad se ha basado en “las mejoras de eficiencia en la producción y en la incorporación de tecnología”, especialmente en los productos transformados.

No obstante, advirtió de que la competencia internacional afecta de manera desigual: “los productos más básicos tienen más dificultades para competir con producciones de menor coste”. En relación con acuerdos como Mercosur, señaló que “generan oportunidades y riesgos al mismo tiempo”, mientras que sobre las cláusulas espejo apuntó que “su aplicación real es más limitada en la práctica de lo que seguramente mucha gente piensa”.

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Fortalezas y vulnerabilidades del sistema agroalimentario

La segunda ponencia, a cargo de Margarita Brugarolas, catedrática de la Universidad Miguel Hernández de Elche y directora de la Cátedra Cajamar de Economía y Desarrollo Agroambiental, ofreció una radiografía económica del sector.

Brugarolas destacó el peso estratégico del sistema agroalimentario, que supera el 8,6% del valor añadido bruto en España, así como su fortaleza exportadora y su posición destacada en productos como el aceite de oliva, los cítricos o el porcino.

Sin embargo, advirtió de vulnerabilidades relevantes, como la sequía, la volatilidad internacional y el déficit en inversión en I+D. “Esta brecha es crítica y debe cerrarse para poder mantener nuestro liderazgo y adaptarnos al nuevo marco regulatorio”, afirmó.

Rentabilidad, estructura productiva y relevo generacional

La primera mesa redonda, moderada por Kristin Suleng, responsable de comunicación y marketing en la FPCUV y coordinadora del programa Innotransfer en el Parc Científic UV, profundizó en los retos estructurales del sector primario valenciano y dejó un diagnóstico compartido: la falta de rentabilidad está en el centro de los problemas que condicionan tanto el presente como el futuro de la agricultura.

En este contexto, el aumento de los costes de producción —desde insumos hasta energía, pasando por las exigencias regulatorias— se situó como uno de los principales factores de presión. “La clave son los costes de producción”, señaló Mari Carmen Morales, directora del Departamento de Calidad y Sostenibilidad de ANECOOP, en una idea que atravesó buena parte del debate.

“El problema no es solo producir, es poder hacerlo con rentabilidad en un contexto que no controlamos” 

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A esta presión se suma la limitada capacidad de actuación del propio sector. Como apuntó José Castro, agente de innovación de La Unió Llauradora i Ramadera, “de los tres factores, el sector primario puede controlar uno”, en referencia a los costes frente a los precios en origen y el contexto comercial global. Esta falta de margen, advirtió, está derivando en una “reconversión industrial encubierta”, marcada por el envejecimiento de la población agraria y la desaparición progresiva de pequeñas explotaciones.

Más allá de los factores económicos, varios participantes coincidieron en la necesidad de replantear el enfoque del sector. José María García Álvarez-Coque, catedrático de Economía Aplicada de la Universitat Politècnica de València, defendió superar una visión fragmentada de la agricultura y entenderla como “un sistema” en el que interactúan producción, industria, distribución, ciencia y consumidores. En esta línea, advirtió además de la especial vulnerabilidad del arco mediterráneo ante el cambio climático y la creciente presión sobre los recursos hídricos.

El debate también puso sobre la mesa el papel del marco normativo. Desde la perspectiva jurídica, Benjamín Saldaña, profesor del Departamento de Derecho Mercantil de la Universitat de València, señaló la necesidad de revisar determinados aspectos regulatorios para evitar “inseguridad jurídica que frena la innovación”, al tiempo que defendió la aplicación de criterios de reciprocidad en los estándares exigidos en el comercio internacional.

 “Si no hay agricultores, no hay agricultura: el relevo generacional ya es un problema estructural” 

En paralelo, se subrayó la importancia de las estructuras colectivas como vía para reforzar la competitividad. En este sentido, Enrique Bellés Yopis, director de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana, destacó que el cooperativismo permite “ganar dimensión, incorporar innovación y dar respuesta a problemas que individualmente son difíciles de abordar”, especialmente en un contexto de explotaciones de reducido tamaño.

Uno de los puntos más críticos del debate fue el relevo generacional. Pilar Alguacil Marí, directora de la Cátedra de Cooperativas Agroalimentarias de la Universitat de València, advirtió de que “si no hay agricultores, no hay cooperativas, pero tampoco hay agricultura”, vinculando este desafío con la falta de rentabilidad, el minifundismo y la despoblación rural. En su intervención, defendió fórmulas como la gestión en común y la integración cooperativa como herramientas para garantizar la continuidad del sector.

Desde la administración autonómica, Vicente Monfort, subdirector general de Análisis y Planificación Económica de la Generalitat Valenciana, incidió en la necesidad de alinear las políticas públicas con las necesidades reales del sector en un contexto de transformación estructural y creciente complejidad normativa.

Innovación y transferencia: entre el potencial científico y la aplicación real

La segunda mesa redonda situó el foco en las soluciones, la colaboración y la inversión necesarias para reforzar la resiliencia del sistema agroalimentario. El debate puso de manifiesto un amplio consenso en torno al papel central de la investigación y la innovación, aunque también evidenció las dificultades para trasladar ese conocimiento al terreno productivo.

Desde el ámbito científico, se defendió la necesidad de reforzar la base tecnológica como elemento estratégico. “Una de las grandes soluciones que puede dar garantías para el futuro es precisamente tener una buena base tecnológica”, señaló Diego Orzáez Calatayud, investigador científico del CSIC en el IBMCP, quien abogó por aumentar la cooperación entre centros y generar una masa crítica suficiente para lograr impacto real.

Sin embargo, varios participantes coincidieron en que el reto no es únicamente generar conocimiento, sino hacerlo aplicable. En esta línea, María Ángeles Forner Giner, directora adjunta y coordinadora del Centro de Citricultura y Mejora Vegetal del IVIA, insistió en la importancia de mantener una conexión constante con el terreno y alertó de la aceleración de los efectos del cambio climático, especialmente el aumento de temperaturas nocturnas y su impacto en cultivos como los cítricos.

 “El conocimiento existe, el reto es hacerlo útil y aplicable en el campo” 

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La necesidad de acercar la investigación a las necesidades reales del sector fue una de las ideas más reiteradas. “Para mí resiliencia es cómo llegar de aquí a aquí, que es lo que me piden, sin morir en el intento”, afirmó María del Carmen Marqués Romero, investigadora del I2SysBio, poniendo de relieve la distancia existente entre el desarrollo científico y su implementación práctica. En este sentido, apuntó también a barreras como la incertidumbre regulatoria o la dificultad de validar soluciones fuera del laboratorio.

En la misma línea, María José Fabra Rovira, científica titular del CSIC en el IATA, destacó el potencial de líneas de trabajo como la valorización de residuos agroalimentarios, los bioestimulantes o los materiales sostenibles, aunque subrayó que uno de los principales retos sigue siendo “validar estas soluciones en condiciones reales” y mejorar los mecanismos de transferencia.

 “Sin base tecnológica y sin transferencia real, no hay competitividad posible” 

Desde el sector productor, Neus Hernàndez, responsable de Innovación de AVA-ASAJA, puso en valor el papel de los agentes de innovación como puente entre conocimiento técnico y realidad agraria. “La comunicación entre actores es una necesidad y es una realidad”, afirmó, defendiendo la importancia de consolidar espacios de conexión y transferencia más allá de los proyectos puntuales.

Por parte de la administración autonómica, Vicente Tejedo Tormo, secretario autonómico de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, subrayó que la investigación, la transferencia y la formación constituyen “tres pilares importantísimos” para garantizar la competitividad del sistema agrario valenciano, e insistió en la necesidad de orientar los esfuerzos hacia la resolución de problemas concretos del sector.

Startups: innovación aplicada para un campo más eficiente, predecible y atractivo

La jornada se cerró con una mesa dedicada a startups y spin-offs, moderada por Eva Bataller, responsable de desarrollo de negocio de AgrotecUV, que permitió aterrizar muchos de los debates previos en soluciones concretas ya en desarrollo dentro del ecosistema innovador.

En ella participaron Italo Moletto, representante de la startup SmartYield; Miguel García Pineda, de la spin-off AgriDronIA; y Josemaría Delgado, de la startup Modoru Biotech, tres iniciativas vinculadas al entorno del Parc Científic de la Universitat de València centradas en el desarrollo de soluciones tecnológicas aplicadas al sector agrario.

Las intervenciones coincidieron en señalar el papel creciente de la tecnología en la transformación del modelo productivo. En un contexto marcado por la incertidumbre climática, la presión sobre los costes y la necesidad de optimizar recursos, la digitalización y el uso intensivo de datos se perfilan como herramientas clave para mejorar la toma de decisiones en campo.

 “El valor ya no está solo en los datos, sino en convertirlos en decisiones” 

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Durante el debate se puso de relieve cómo la incorporación de sensores, plataformas de monitorización, inteligencia artificial o sistemas de automatización permite avanzar hacia una agricultura más precisa, capaz de anticipar riesgos y ajustar insumos. En esta línea, se destacó que el valor de estas herramientas reside no solo en la recogida de datos, sino en su capacidad para transformarlos en información útil para el agricultor, facilitando decisiones más eficientes y reduciendo la incertidumbre en la gestión diaria de las explotaciones.

Los participantes coincidieron también en que el reto principal ya no es tanto el desarrollo tecnológico como su implantación efectiva. La adopción por parte del sector sigue siendo limitada, especialmente en un contexto de envejecimiento de la población agraria y de estructuras productivas fragmentadas, lo que obliga a diseñar soluciones accesibles, intuitivas y económicamente viables.

Asimismo, se subrayó la importancia de reforzar la conexión entre el ecosistema emprendedor, los centros de investigación y el sector productivo, con el objetivo de acelerar la transferencia de tecnología y garantizar que las innovaciones lleguen realmente al campo.

 “La tecnología puede hacer la agricultura más eficiente, pero también más atractiva para nuevas generaciones” 

El debate incorporó además una reflexión compartida sobre el relevo generacional. La innovación tecnológica se planteó como un elemento clave para hacer el sector más atractivo, vinculando la modernización del campo con la posibilidad de atraer nuevos perfiles profesionales. En este sentido, los participantes coincidieron en que la tecnificación, la digitalización y la incorporación de nuevas herramientas pueden contribuir a cambiar la percepción del sector y favorecer su renovación.

La mesa evidenció, en definitiva, que el ecosistema de startups agroalimentarias está generando soluciones alineadas con los principales retos del sector, aunque su impacto dependerá de su capacidad para integrarse en la realidad productiva, escalar sus desarrollos y generar valor tangible para las explotaciones agrarias.

Puedes visionar la jornada en el canal de YouTube del Parc Científic de la Universitat de València

 

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