La imagen, fruto de una investigación del I2SysBio de la Universitat de València y el CSIC, supera los 5.000 «me gusta» y los 200 comentarios. Manuel Porcar, investigador del instituto y CTO de Darwin Bioprospecting Excellence, explica el sorprendente comportamiento del microorganismo y las claves de su repercusión en redes sociales
¿Cómo consigue una bacteria organizarse para dibujar círculos casi perfectos, semejantes a los anillos de crecimiento de un árbol? Esta es la pregunta que ha despertado la curiosidad de miles de personas a raíz de una publicación de Manuel Porcar, investigador del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio, CSIC-UV), que ha superado las 300.000 impresiones, los 5.000 «me gusta» y los 200 comentarios en LinkedIn. La repercusión ha sido tal que Porcar ha ganado 500 nuevos seguidores en apenas dos días.
La imagen muestra el crecimiento de una bacteria aislada del intestino de una caballa por David de los Reyes, estudiante e integrante del grupo de Biotecnología y Biología Sintética del I2SysBio, dirigido por Porcar. El instituto, centro mixto de la Universitat de València y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se encuentra en el área científico-académica del Parc Científic UV.
Lo que a simple vista parece un dibujo geométrico es, en realidad, el resultado de un comportamiento colectivo de las bacterias conocido como swarming, que permite a determinados microorganismos desplazarse de forma rápida y coordinada. Aunque este fenómeno está documentado en microbiología, la extraordinaria regularidad de los anillos observados en la placa de Petri ha sorprendido incluso al equipo que estudia el microorganismo.
El misterio de los anillos bacterianos
«Es una combinación de muchos factores», explica Porcar. Entre ellos se encuentra la capacidad de los microorganismos para intercambiar información y detectar la presencia de otras bacterias a su alrededor, un fenómeno conocido como quorum sensing, así como la difusión de compuestos sobre la superficie de cultivo que facilita su movilidad.
Otra de las claves es la existencia de dos formas celulares diferenciadas. «Hay una forma normal, pequeña y poco móvil, y otra gregaria, alargada, en la que las bacterias se organizan como si fueran los vagones de un tren y se desplazan muy rápidamente de manera coordinada», describe el investigador.
En algunas especies bacterianas, este desplazamiento colectivo alterna periodos de expansión con fases de reposo y multiplicación celular. Esa sucesión de movimientos puede generar franjas concéntricas de distinta densidad, como las que aparecen en la fotografía. Sin embargo, todavía existe una pregunta abierta: ¿cómo se consigue una disposición tan precisa?
«Es un fenómeno conocido, pero sorprendente. La perfección de los anillos que observamos en la fotografía es muy poco habitual y todavía no tenemos una explicación clara», reconoce Porcar. El equipo trabaja ahora en la caracterización del microorganismo, cuya especie todavía no ha sido identificada. El objetivo es estudiar sus particulares patrones de crecimiento y analizar la información de su genoma para explorar posibles aplicaciones biotecnológicas. «Es probable que su comportamiento en la placa de Petri sea un reflejo de su propia biología. Esa capacidad de movimiento podría permitirle colonizar rápidamente el tubo digestivo del pez en el que vive», apunta Porcar.
La observación ilustra cómo el estudio de microorganismos procedentes de entornos naturales puede aportar nuevas preguntas científicas y abrir líneas de investigación. En este caso, todavía es pronto para determinar si la bacteria presenta propiedades aprovechables industrialmente.
¿Cómo consigue una imagen de laboratorio hacerse viral?
La publicación ha trascendido el ámbito de la microbiología y se ha convertido en uno de los contenidos con mayor repercusión reciente en el perfil profesional de Manuel Porcar. «Sabía que tendría cierta repercusión, pero las cifras me han sorprendido, teniendo en cuenta que se trata de un tema muy especializado», reconoce.
El investigador considera que el interés generado no depende únicamente de la singularidad del microorganismo. También influye la forma de comunicar la observación científica.«Escribir publicaciones que puedan hacerse virales no es fruto del azar. Requiere seguir algunas reglas, tener un poco de instinto y también suerte», explica.
Entre las claves de su estrategia divulgativa destaca la importancia de comenzar con una primera frase sugerente, capaz de despertar la curiosidad; combinar el rigor científico con metáforas comprensibles; utilizar imágenes o vídeos llamativos y cuidar su composición visual. En esta ocasión, la imagen de los anillos bacterianos y la presencia de una mano en la fotografía aportan, según Porcar, un componente humano que contribuye a acercar la investigación al público.
También considera fundamental dejar preguntas abiertas para fomentar la participación. En su publicación, el investigador invita a reflexionar sobre cómo las bacterias pueden detener su movimiento de manera aparentemente coordinada en distintos puntos de una placa de Petri hasta dibujar círculos casi perfectos. El resultado ha sido una conversación que ha generado cientos de comentarios y ha acercado un fenómeno microbiológico poco conocido a una audiencia mucho más amplia que la comunidad científica.
Del laboratorio a la biotecnología
Además de dirigir el grupo de Biotecnología y Biología Sintética del I2SysBio, Manuel Porcar es director de Tecnología (CTO) y cofundador de Darwin Bioprospecting Excellence, empresa biotecnológica ubicada en el Parc Científic de la Universitat de València y reconocida como spin-off de la institución académica. Darwin está especializada en la bioprospección y en la búsqueda, aislamiento y caracterización de microorganismos con potenciales aplicaciones en sectores como la alimentación, la agricultura, la salud y el medioambiente.
La experiencia del grupo investigador del I2SysBio y su vinculación con la empresa reflejan las posibilidades que ofrece el estudio de la diversidad microbiana, tanto para ampliar el conocimiento científico como para identificar nuevas oportunidades de desarrollo biotecnológico. Mientras continúa el trabajo para identificar y caracterizar la bacteria, su peculiar crecimiento ya ha conseguido algo poco habitual: convertir una observación de laboratorio en una conversación multitudinaria sobre microbiología.
«Maravillas microbianas», concluye Porcar en su publicación. Una expresión que resume la fascinación que puede despertar un mundo invisible capaz de producir patrones tan sorprendentes.