Un estudio del instituto mixto CSIC-UV, junto al Instituto de Agricultura Sostenible y la Universidad Cardenal Herrera-CEU, reconstruye el mapa metabólico más completo hasta la fecha de Xylella fastidiosa, patógeno que afecta a olivos, almendros y otros cultivos
Equipos investigadores del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio, CSIC-UV), instituto del área científico-académica del Parc Científic de la Universitat de València, del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS, CSIC) y de la Universidad Cardenal Herrera-CEU han descifrado nuevas funciones del metabolismo de Xylella fastidiosa, una bacteria fitopatógena que causa graves enfermedades en cultivos leñosos y que ha provocado daños importantes en zonas agrícolas del Mediterráneo.
El trabajo, publicado en la revista Microbiological Research, ayuda a entender cómo este microorganismo puede vivir en el xilema, el tejido vegetal encargado de transportar agua y sales minerales, pese a tratarse de un entorno pobre en nutrientes. La colonización de estos vasos conductores puede llegar a obstruir el flujo interno de la planta y provocar síntomas de decaimiento, pérdida de producción y deterioro progresivo del cultivo.
La presencia de Xylella fastidiosa ha tenido un fuerte impacto en Europa, con episodios especialmente graves como la devastación de olivos en la región italiana de Puglia o la afectación de plantaciones de almendros en Alicante. Comprender mejor su biología resulta clave para anticipar su comportamiento, identificar posibles puntos débiles y orientar futuras estrategias de control.
El estudio reconstruye el mapa metabólico más completo hasta ahora de Xylella fastidiosa, una herramienta clave para entender cómo se alimenta, crece y sobrevive en el interior de las plantas
Un mapa para entender cómo se alimenta y crece la bacteria
Para estudiar cómo obtiene energía y crece en condiciones tan limitantes, el equipo ha reconstruido el mapa metabólico más completo realizado hasta ahora de Xylella fastidiosa. Este mapa es una representación de las reacciones químicas que la bacteria utiliza para alimentarse, crecer y sobrevivir, y permite simular su funcionamiento a partir de datos genómicos.
La investigación ha integrado la información genética común de 18 cepas representativas de cinco subespecies de Xylella fastidiosa, lo que ha permitido identificar funciones metabólicas esenciales compartidas por toda la especie. El estudio combina herramientas de biología de sistemas —una disciplina que integra datos genómicos, modelos computacionales y experimentos para comprender cómo funciona un organismo en su conjunto— con ensayos de laboratorio que han permitido validar las predicciones.
Entre sus principales resultados, el trabajo identifica un posible mecanismo hasta ahora desconocido que permitiría a la bacteria aprovechar el acetato, una molécula sencilla presente en el xilema que puede actuar como fuente de carbono, es decir, como alimento para crecer.
La investigación identifica un posible mecanismo desconocido que permitiría a la bacteria utilizar acetato como única fuente de carbono en un entorno pobre en nutrientes como el xilema
Esta capacidad era un fenómeno sin explicación, ya que las rutas metabólicas conocidas en otras bacterias para utilizar acetato no existen en este patógeno vegetal. El modelo propone ahora una vía alternativa compatible con la información genómica disponible, que deberá confirmarse en futuros experimentos.
“La modelización metabólica nos ha permitido conectar piezas que, analizadas de manera aislada, no ofrecían una explicación coherente. Este tipo de herramientas son especialmente útiles para descubrir mecanismos biológicos que después pueden validarse en el laboratorio”, explica el equipo investigador.

Primera evidencia de producción de poliaminas
Otra de las aportaciones relevantes del estudio es la demostración, por primera vez, de que Xylella fastidiosa produce poliaminas, unas moléculas pequeñas que intervienen en procesos básicos de las células y que, en otras bacterias fitopatógenas, se han relacionado con la capacidad de formar comunidades resistentes, responder a las defensas de las plantas y favorecer la infección.
El modelo computacional predecía esta capacidad y los experimentos realizados con diferentes cepas de la bacteria han confirmado la producción de tres poliaminas distintas. Los resultados sugieren, además, que estas moléculas podrían estar especialmente asociadas al crecimiento en forma de biofilm, una comunidad bacteriana adherida a una superficie que facilita la colonización de los vasos conductores de las plantas y también de los insectos que transmiten la bacteria.
Este hallazgo abre una nueva línea de investigación sobre el papel de las poliaminas en la patogénesis de Xylella fastidiosa y en su interacción con las plantas infectadas.
El trabajo demuestra por primera vez que Xylella fastidiosa produce poliaminas, moléculas que podrían estar relacionadas con su capacidad para formar biofilms e infectar plantas
Nuevas herramientas para estudiar un patógeno difícil de cultivar
Además de generar nuevas hipótesis sobre la biología de la bacteria, el modelo metabólico ha permitido diseñar medios de cultivo mínimos, formulaciones con los nutrientes imprescindibles para hacer crecer la bacteria en el laboratorio. Estos medios se han diseñado a partir de predicciones computacionales y han sido validados experimentalmente.
El avance resulta especialmente relevante porque Xylella fastidiosa es un microorganismo difícil de cultivar, una limitación que durante décadas ha frenado la investigación sobre este patógeno. Disponer de nuevas formulaciones para su crecimiento en laboratorio puede facilitar futuros estudios sobre su comportamiento, sus necesidades metabólicas y sus posibles vulnerabilidades.
Los resultados no ofrecen una solución directa contra la bacteria, pero abren nuevas vías para identificar puntos débiles y orientar futuras estrategias de control en cultivos mediterráneos
Aunque el trabajo no proporciona soluciones directas contra Xylella fastidiosa, sí establece una base sólida para avanzar hacia intervenciones más informadas. Conocer con mayor precisión cómo se alimenta, crece y se adapta esta bacteria puede ayudar a identificar nuevas dianas de investigación y orientar futuras estrategias de control frente a una amenaza con un importante impacto socioeconómico en el Mediterráneo.
El estudio ejemplifica, además, el potencial de la biología de sistemas para acelerar el descubrimiento científico. Integrar datos genómicos, simulaciones computacionales y validación experimental permite comprender mejor el funcionamiento de los patógenos vegetales e identificar nuevas preguntas de investigación que, en el futuro, podrían contribuir al desarrollo de estrategias más eficaces frente a las enfermedades que provocan.
Referencia del artículo: Paola Corbín-Agustí, Miguel Álvarez-Herrera, Miguel Román-Écija, Patricia Álvarez, Marta Tortajada, Blanca B. Landa, Juli Peretó (2026) “A metabolic model based on a pangenome core reveals putative conserved biochemical features of the phytopathogen Xylella fastidiosa”. Microbiological Research. https://doi.org/10.1016/j.micres.2026.128616
Fuente: I2SysBio
Fotos: Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) e Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC)

