El IATA participa en un proyecto europeo que investiga la comunicación intestino-cerebro como clave para entender el dolor crónico y sus efectos emocionales

12/01/2026

La Universitat de València (UV) coordina el proyecto europeo PainGutPFC, en el que aborda uno de los problemas de salud más prevalentes a nivel mundial: el dolor crónico y sus complicaciones emocionales y cognitivas. En el proyecto se estudian las alteraciones en la comunicación cuerpo-cerebro que provocan el dolor crónico desde un enfoque innovador que combina la investigación básica con la aplicación clínica directa. Este mes de enero se inician los estudios en humanos en València, con la colaboración del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), del Parc Científic de la Universitat de València (PCUV) y del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia (HGUV)

El Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y ubicado en el área científico-académica del Parc Científic de la Universitat de València (PCUV), participa en el el proyecto europeo PainGutPFC,  una iniciativa que investiga la comunicación entre el intestino y el cerebro como vía fundamental para comprender el dolor crónico y sus consecuencias emocionales y cognitivas. Coordinado por la Universitat de València (UV), el proyecto aborda uno de los problemas de salud más prevalentes a nivel mundial mediante un enfoque innovador que integra investigación básica y aplicación clínica. En este contexto, el IATA-CSIC aporta su amplia experiencia en el estudio del microbioma intestinal y su impacto en la salud humana. Este mes de enero comienzan en València los estudios clínicos en humanos, en colaboración con el Consorcio Hospital General Universitario de Valencia (HGUV).

El dolor crónico constituye la condición de salud más frecuente a escala global y una de las principales causas de discapacidad, con una incidencia especialmente elevada en mujeres. Más allá del sufrimiento físico, suele ir acompañado de alteraciones emocionales y cognitivas que agravan la situación de los pacientes y afectan de forma significativa a su vida diaria, sus relaciones sociales y su bienestar psicológico. Patologías como la artritis reumatoide, la artrosis o la fibromialgia presentan con frecuencia dolor nociplástico y fenómenos de sensibilización central, en los que la intensidad del dolor percibido no se corresponde con un daño físico evidente. Esta complejidad explica por qué los tratamientos actuales resultan a menudo insuficientes y dejan a muchos pacientes atrapados en un deterioro progresivo de su calidad de vida.

La contribución del grupo Microbioma e Innovación en Nutrición y Salud (Innobiome) del IATA-CSIC se orienta al desarrollo de nuevas soluciones diagnósticas, preventivas y terapéuticas basadas en el microbioma, con el fin de promover la salud desde un enfoque integral

En este escenario, investigaciones recientes han puesto de relieve el papel crucial del eje intestino-cerebro en la regulación del estado emocional y cognitivo, así como en trastornos como la ansiedad o la depresión. El proyecto PainGutPFC parte de la hipótesis de que estas mismas conexiones pueden ser determinantes en el desarrollo y mantenimiento del dolor crónico. Estudios previos del equipo de la UV, realizados tanto en modelos animales como en pacientes, han demostrado que el dolor altera de forma significativa los circuitos cerebrales de recompensa, favoreciendo emociones negativas, dificultades cognitivas y conductas desadaptativas. Entre ellas se incluye el consumo excesivo de alcohol como forma de automedicación, un comportamiento que puede intensificar el dolor y perpetuar un círculo vicioso difícil de romper.

Lucia Hipólito, profesora del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica y Parasitología de la UV y coordinadora del proyecto, explica: “Esta iniciativa analiza esta cuestión utilizando una estrategia traslacional. Es decir, incluyendo estudios preclínicos en animales y clínicos en humanos en paralelo, con un enfoque fundamental de perspectiva de género que reconoce las diferencias significativas entre hombres y mujeres en las experiencias de dolor y respuestas al tratamiento”.

Los resultados del proyecto permitirán avanzar hacia terapias más dirigidas y enfoques de medicina personalizada centrados en la salud integral, con el objetivo de lograr un alivio más rápido y duradero del dolor crónico, reducir la dependencia de fármacos y disminuir la carga de trastornos emocionales asociados, como la ansiedad, la depresión y el consumo problemático de alcohol.

Marcadores de microbiota intestinal

En el marco del proyecto, el grupo de Microbioma e Innovación en Nutrición y Salud (Innobiome) del IATA-CSIC aporta su experiencia en el estudio del microbioma intestinal y su relación con la salud. Su contribución se centra en la identificación de marcadores de la microbiota intestinal asociados al dolor crónico y a las alteraciones conductuales, así como en el desarrollo de estrategias basadas en el microbioma con potencial para mejorar esta condición patológica.

El grupo investiga cómo el microbioma interactúa con factores ambientales como la dieta o el estrés y con el propio organismo humano, influyendo en los sistemas inmunológico, endocrino y nervioso, y modulando tanto la salud física como la mental. “La contribución del grupo se orienta al desarrollo de nuevas soluciones diagnósticas, preventivas y terapéuticas basadas en el microbioma, con el fin de promover la salud desde un enfoque integral”, explica el equipo de trabajo del IATA.

El equipo investigador de este proyecto lo integran, además de Lucía Hipólito, Miguel Ángel Serrano, Noemí Sanmiguel, Ana Polache y Vicente Herranz, por la Universitat de València. También participan Jorge Fragío (Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, HGUV), y Ana Agustí y Marina Romaní (Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos, IATA-CSIC). El consorcio europeo se completa con la participación de la University of Picardie Jules Verne (Francia), Grenoble Alpes University y el Grenoble Institute of Neurosciences (Francia), y el Maj Institute of Pharmacology de la Academia Polaca de Ciencias (Polonia). La financiación se ha obtenido a través de EraNet Neuron, un programa de colaboración internacional europeo.

Fuente: IATA 

 

 

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