El impulsor del observatorio IceCube, pionero en la detección de neutrinos de origen astrofísico, forma parte del Comité Científico Asesor del Instituto de Física Corpuscular, que participa en el proyecto europeo KM3NeT
Detectar partículas prácticamente invisibles que llegan desde los lugares más extremos del universo ha abierto una nueva forma de explorar el cosmos. Este avance científico ha llevado al físico de partículas Francis Halzen a recibir el Premio Nobel de Física 2026, anunciado el pasado 6 de octubre por la Real Academia de las Ciencias de Suecia. El galardón reconoce su contribución decisiva al desarrollo del Observatorio de Neutrinos IceCube, instalado bajo el hielo de la Antártida, y al descubrimiento de neutrinos de alta energía procedentes de fuentes astrofísicas.
El reconocimiento tiene una vinculación especial con el Instituto de Física Corpuscular (IFIC), centro mixto del CSIC y la Universitat de València integrado en el área científico-académica del Parc Científic de la Universitat de València (PCUV). Halzen ha colaborado con personal investigador del instituto y forma parte de su Comité Científico Asesor, encargado de evaluar y orientar su actividad científica. Además, en 2024 visitó el IFIC para impartir una conferencia sobre los avances de IceCube y las nuevas posibilidades que ofrece la astronomía de neutrinos, cuya grabación puede consultarse en YouTube.
Un telescopio bajo el hielo antártico
Los neutrinos son partículas subatómicas con una masa extremadamente pequeña y sin carga eléctrica, capaces de atravesar grandes cantidades de materia sin apenas interactuar con ella. Estas características dificultan enormemente su detección, pero también las convierten en una fuente de información excepcional para estudiar fenómenos cósmicos que no pueden observarse únicamente mediante la luz.
Francis Halzen impulsó una idea tan ambiciosa como innovadora: utilizar el hielo del polo sur como medio para detectar neutrinos procedentes del espacio. Así nació IceCube, un observatorio que dispone de miles de sensores instalados a gran profundidad bajo la superficie antártica y que registra las señales luminosas producidas cuando estas partículas interactúan ocasionalmente con la materia.
El IFIC participa en KM3NeT, el observatorio europeo de neutrinos situado en el Mediterráneo cuyas investigaciones complementan los descubrimientos realizados por IceCube en la Antártida
En 2013, IceCube anunció la detección de 28 eventos asociados a neutrinos de alta energía de origen cósmico, un descubrimiento que fue portada de la revista Science y que marcó un punto de inflexión para la astrofísica de neutrinos.
Juan José Hernández Rey, profesor de Investigación del CSIC en el IFIC, destaca la perseverancia del nuevo Nobel para convertir aquella propuesta en una infraestructura científica internacional. Halzen, señala, «no se limitó a proponer la idea, sino que, con un extraordinario liderazgo y una gran perseverancia, trabajó durante más de dos décadas para hacerla realidad».

Del polo sur al Mediterráneo: la contribución del IFIC
La investigación sobre neutrinos de muy alta energía también cuenta con una importante participación del IFIC a través de proyectos internacionales desarrollados en el mar Mediterráneo.
Juan de Dios Zornoza, profesor titular de la Universitat de València e investigador del IFIC, destaca la influencia de Halzen en el impulso de los grandes observatorios europeos de neutrinos. Entre ellos figura ANTARES, que demostró la viabilidad de instalar detectores de estas partículas en las profundidades marinas, y su sucesor, KM3NeT, en el que participa personal investigador del instituto valenciano.
La astrofísica de neutrinos permite estudiar fenómenos cósmicos de altísima energía a través de partículas que atraviesan el universo y apenas interactúan con la materia
KM3NeT complementa las observaciones de IceCube mediante telescopios submarinos diseñados para captar neutrinos cósmicos. La colaboración internacional alcanzó un importante hito científico con la detección del neutrino de mayor energía registrado hasta entonces por un experimento de estas características, un resultado publicado en la revista Nature.
La combinación de observatorios situados en distintos puntos del planeta amplía las posibilidades de estudiar el universo mediante estas partículas y de investigar el origen de algunos de sus fenómenos más energéticos.
El IFIC destaca el alcance científico del Nobel
El director del IFIC e investigador científico del CSIC, Sergio Pastor, considera que el galardón constituye un reconocimiento tanto a la trayectoria de Halzen como a una disciplina en la que el instituto valenciano desarrolla una actividad destacada.
«El premio otorgado a Francis Halzen constituye un gran reconocimiento no solo a su figura dentro de la astrofísica de neutrinos, como líder de la colaboración IceCube, sino también a una disciplina donde juega un papel muy importante el personal del IFIC a través de su participación en el proyecto KM3NeT», señala Pastor.
El director del instituto subraya que la detección de neutrinos procedentes de fuentes astrofísicas permite ampliar las herramientas con las que se estudia el cosmos. A las observaciones tradicionales basadas en la radiación electromagnética se suman ahora las realizadas mediante neutrinos y ondas gravitacionales, que aportan información complementaria sobre los acontecimientos más energéticos del universo.
También Nuria Rius, catedrática de la Universitat de València y exdirectora del IFIC, destaca la trayectoria del científico galardonado: «Francis es un investigador excelente, tenaz y ha conseguido abrir una nueva ventana al universo: la astrofísica de neutrinos, que complementa nuestra visión del espacio a través de la radiación electromagnética y las ondas gravitatorias».
El Premio Nobel de Física 2026 reconoce así una nueva manera de observar el universo, basada en el desarrollo de tecnologías de detección de enorme complejidad y en décadas de colaboración científica internacional. Una línea de investigación en la que el IFIC, desde el Parc Científic UV, participa a través de grandes infraestructuras y experimentos internacionales que contribuyen a ampliar el conocimiento sobre el origen y la evolución del cosmos.
Fuente: IFIC
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